Ellen G. White Writings

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Consejos Sobre el Régimen Alimenticio, Page 505

introduzca en el estómago con las comidas, tanto más difícil es que los alimentos se digieran; porque el líquido debe ser primeramente absorbido. No consumáis sal en gran escala; abandonad los encurtidos envasados; dejad libre vuestro estómago de los alimentos con muchas especias; comed fruta en vuestras comidas, y la irritación que exige beber tanto cesará. Pero si algo se necesita para apagar la sed, el agua pura, bebida poco tiempo antes o después de la comida, es todo lo que la naturaleza exige. Nunca se tome té, café, cerveza, vino o cualquier bebida alcohólica. El agua es el mejor líquido posible para limpiar los tejidos.—The Review and Herald, 29 de julio de 1884.

[Más acerca de las bebidas en la alimentación—165, 166]

[Una de las medicinas de Dios—451, 452, 454]

Capítulo 27—El té y el café

Los efectos estimulantes del té y el café

732. El régimen de alimentación y las bebidas estimulantes de estos días no conducen al mejor estado de salud. El té, el café y el tabaco son todos estimulantes, y contienen veneno. No solamente son innecesarios, sino perjudiciales, y deben ser descartados si hemos de agregar al conocimiento temperancia.—The Review and Herald, 21 de febrero de 1888.

733. El té es venenoso para el organismo. Los cristianos deben abandonarlo. La influencia del café es hasta cierto punto la misma que la del té, pero su efecto sobre el organismo es aún peor. Es excitante, y en la medida en que lo eleve a uno encima de lo normal, lo dejará finalmente agotado y postrado por debajo de lo normal. A los que beben té y café, los denuncia su rostro. Su piel pierde el color y parece sin vida. No se advierte en el rostro el resplandor de la salud.—Joyas de los Testimonios 1:195, 196 (1868).

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