Ellen G. White Writings

<< Back Forward >>

«Back «Prev. Pub. «Ch «Pg   Pg» Ch» Next Pub.» Forward»

La Educación, Page 23

Capítulo 3—El conocimiento del bien y del mal

“Y como ellos no quisieron tener
en cuenta a Dios, Dios los entregó
a una mente depravada”. Romanos 1:28.

Aunque creados inocentes y santos, nuestros primeros padres no fueron puestos fuera de la posibilidad de obrar mal. Dios podía haberlos creado de modo que no pudieran desobedecer sus requerimientos, pero en ese caso su carácter no se habría desarrollado; su servicio no hubiera sido voluntario, sino forzado. Les dio, por lo tanto, la facultad de escoger, de someterse o no a la obediencia. Y antes de que ellos recibieran en su plenitud las bendiciones que él deseaba impartirles, debían ser probados su amor y su lealtad.

En el huerto del Edén se hallaba “el árbol de la ciencia del bien y del mal. [...] Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: “De todo árbol del huerto podrás comer; pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente

«Back «Prev. Pub. «Ch «Pg   Pg» Ch» Next Pub.» Forward»