Ellen G. White Writings

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La Educación, Page 259

Capítulo 34—La disciplina

“Redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina”. 2 Timoteo 4:2.

Una de las primeras lecciones que necesita aprender el niño es la obediencia. Se le debe enseñar a obedecer antes de que tenga edad suficiente para razonar. El hábito debería establecerse mediante un esfuerzo suave y persistente. De ese modo se pueden evitar, esos conflictos posteriores entre la voluntad y la autoridad que tanto influyen para crear desapego y amargura hacia los padres y maestros, y con demasiada frecuencia resistencia a toda autoridad, humana y divina.

El propósito de la disciplina es educar al niño para que se gobierne solo. Se le debería enseñar la confianza en sí mismo y el dominio propio. Por lo tanto, tan pronto como sea capaz de comprender, se debería lograr que su razón esté de parte de la obediencia. Procúrese, al tratarlo, que él vea que la obediencia es justa y razonable.

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