Ellen G. White Writings

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Obreros Evangélicos, Page 223

ayudar a sus jóvenes compañeros. Expónganse en forma sistemática los diferentes ramos del esfuerzo misionero en que ellos puedan tomar parte, y déseles instrucción y ayuda. Así aprenderán a trabajar para Dios.

No imaginéis que podréis despertar el interés de los jóvenes yendo a la reunión misionera y predicando un largo sermón. Idead modos por los cuales pueda despertarse un vivo interés. De semana en semana, deben los jóvenes traer sus informes, contando lo que han tratado de hacer para el Salvador, y qué éxito tuvieron. Si la reunión misionera fuese trocada en ocasión de dar semejantes informes, no sería monótona, tediosa ni desprovista de interés. Sería muy interesante, y no le faltaría asistencia.

En nuestras iglesias, se necesitan los talentos juveniles, bien organizados y preparados. Los jóvenes harán algo con sus rebosantes energías. A menos que estas energías estén encausadas debidamente, los jóvenes las emplearán de alguna manera que perjudicará su propia espiritualidad, y resultará para daño de aquellos con quienes se asocien.

Esté el corazón del instructor unido con el de aquellos que están bajo su cuidado. Recuerde él que ellos tienen que hacer frente a muchas tentaciones. Poco nos damos cuenta de los malos rasgos de carácter dados a los jóvenes como patrimonio, ni cuán a menudo les sobrevienen tentaciones por causa de este patrimonio.

El cuidado solícito que el subpastor ha de dar a los corderos de su rebaño está bien ilustrado por un cuadro que he visto, en el cual se representaba al buen Pastor. El pastor iba adelante, mientras que el rebaño le seguía de cerca. En sus brazos, el

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