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Una vida enteramente nueva, 13 de mayo FV 141

A que dejéis, cuanto a la pasada manera de vivir, el viejo hombre que está viciado conforme a los deseos de error; y a renovaros en el espíritu de vuestra mente, y vestir el nuevo hombre que es criado conforme a Dios en justicia y en santidad de verdad. Efesios 4:22-24. FV 141.1

“La conversión es una obra que la mayoría no aprecia. No es cosa de poca monta transformar una mente terrenal que ama el pecado, e inducirla a comprender el indescriptible amor de Cristo, los encantos de su gracia y la excelencia de Dios, de tal manera que el alma se impregne del amor divino y sea cautivada por los misterios celestiales. Cuando una persona comprende estas cosas, su vida anterior le parece desagradable y odiosa. Aborrece el pecado, y, quebrantando su corazón delante de Dios, abraza a Cristo, vida y gozo del alma. Renuncia a sus placeres anteriores. Tiene una mente nueva, nuevos afectos, nuevo interés, nueva voluntad; sus tristezas, deseos y amor, son todos nuevos.... Considera ahora todas las riquezas y gloria del cielo que antes no le atraía, y lo contempla como su patria futura, donde verá, amará y alabará a Aquel que la ha redimido con su sangre preciosa. FV 141.2

“Las obras de la santidad, que parecían cansadoras, son ahora su delicia. Escoge como tema de estudio y consejera a la Palabra de Dios que antes le parecía árida y sin interés. Es como una carta que le escribiera Dios, con la inscripción del Eterno. Somete a esta regla sus pensamientos, palabras y acciones y por ella los prueba.”—Joyas de los Testimonios 1:301. FV 141.3