Ellen G. White Writings

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Mente, Carácter y Personalidad 1, Page 195

Capítulo 22—La escuela y el maestro

Despertar las facultades mentales

La verdadera educación no consiste en imbuir por la fuerza la instrucción en una mente que no está lista para recibirla. Hay que despertar las facultades mentales, lo mismo que el interés. A esto respondía el método de enseñanza de Dios. Él, que creó la mente y ordenó sus leyes, dispuso su desarrollo de acuerdo con ellas.

En el hogar y el santuario, por medio de los elementos de la naturaleza y el arte, en el trabajo y en las fiestas, en el edificio sagrado y la piedra fundamental, por medio de métodos, ritos y símbolos innumerables, Dios dio a Israel lecciones que ilustraban sus principios y conservaban el recuerdo de sus obras maravillosas. Entonces, al levantarse una pregunta, la instrucción dada impresionaba la mente y el corazón.—La Educación, 41 (1903).

La educación imparte energía vitalizadora

No es el papel principal de la educación comunicar meramente conocimientos, sino impartir aquella energía

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