Ellen G. White Writings

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Mente, Carácter y Personalidad 1, Page 263

Capítulo 29—Dependencia e independencia

Dependencia de Dios, no de los hombres

La dependencia de Dios es absoluta

Dios quiere que toda alma por la cual Cristo murió llegue a ser una parte de la vid, que esté conectada con la cepa y reciba su alimento de ella. Dependemos de Dios en todo, y eso debiera mantenernos muy humildes; y debido a que dependemos tanto de él, debiéramos procurar tener un mejor conocimiento de Dios. Dios quiere que alejemos de nosotros toda especie de egoísmo y vayamos a él no como dueños de nosotros mismos, sino como la posesión adquirida del Señor.—Testimonios para los Ministros, 324, 325 (1897).

Dependamos de Dios, no de los hombres

Dios quiere poner a los hombres en relación directa consigo mismo. En todo su trato con los seres humanos

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