Ellen G. White Writings

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Mente, Carácter y Personalidad 1, Page 317

Capítulo 34—La conciencia

Exaltar la conciencia a su legítimo lugar de autoridad

Dios ha dado a los hombres más que una mera vida animal. “De tal manera amó al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, sino que tenga vida eterna”. Juan 3:16. Él espera que aquellos por quienes hizo un sacrificio tan grande muestren su aprecio por su amor siguiendo el ejemplo que Cristo les dejó, y viviendo en armonía con su voluntad. Espera que respondan al amor que les expresó negándose a sí mismo por el bien de otros. Espera que usen los poderes de la mente y del cuerpo en su servicio. Les ha dado afectos, y espera que usen este precioso don para su gloria. Les ha dado una conciencia, y les prohíbe que usen mal este don; más bien, debe ser exaltado al lugar de autoridad que él le ha asignado.—The Southern Watchman, 1 de marzo de 1904.

Controle la conciencia y cultive una disposición afable

Todos hemos de cultivar una disposición afable y someternos al control de la conciencia. El espíritu de

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