Ellen G. White Writings

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Joyas de los Testimonios 2, Page 267

La presencia de Dios es real*Testimonios para la Iglesia 5:651-653 (1889).

Estimado Hno. Q***: Me es grato que esté hoy en ***, y si Vd. cumple con su cometido, será en verdad el hombre que se necesita allí. Mantenga el yo escondido; no lo deje manifestarse para echar a perder la obra, aunque eso sería natural. Ande humildemente con Dios. Trabajemos por el Maestro con energía desinteresada, manteniendo delante de nosotros un sentido de la constante presencia de Dios. Pensemos en Moisés, en la paciencia y longanimidad que caracterizaba su vida. Pablo, en su epístola a los hebreos, dice: “Porque se sostuvo como viendo al Invisible.” Hebreos 11:27. El carácter que Pablo atribuía así a Moisés no significa ofrecer simplemente una resistencia pasiva al mal, sino perseverar en lo bueno. El tuvo al Señor siempre en su pensamiento, y el Señor estaba siempre a su diestra para ayudarle.

Moisés tenía un profundo sentido de la presencia personal de Dios. No miraba solamente a través de los siglos esperando que Cristo se manifestase en la carne, sino que veía a Cristo de una manera especial acompañando a los hijos de Israel en todos sus viajes. Dios era real para él, siempre presente en sus pensamientos. Cuando se le interpretaba erróneamente, cuando estaba llamado a arrostrar peligros y soportar insultos por amor de Cristo, los sufría sin represalias. Moisés creía en Dios, como en Aquel a quien necesitaba, y quien le ayudaría por causa de su necesidad. Dios era para él un auxilio presente.

Mucha de la fe que vemos es meramente nominal; escasea la fe verdadera, confiada y perseverante. Moisés realizó en su propia experiencia la promesa de que Dios será galardonador de aquellos que le buscan diligentemente. Tenía respeto por la recompensa del galardón. En esto hay otro punto de la fe

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