Ellen G. White Writings

<< Back Forward >>

«Back «Prev. Pub. «Ch «Pg   Pg» Ch» Next Pub.» Forward»

Joyas de los Testimonios 2, Page 294

Una distinción injustificada*Testimonios para la Iglesia 5:683-691 (1889). (Del cap. “La naturaleza y la influencia de los Testimonios.”)

Algunos han asumido la actitud de que las amonestaciones, cauciones y reproches dados por el Señor mediante su sierva, a menos que vengan por medio de una visión especial para algún caso individual, no deben tener más peso que los consejos y amonestaciones de otras fuentes. En algunos casos se ha dicho que al dar un testimonio para las iglesias o las personas, yo había escrito inducida por cartas recibidas de miembros de la iglesia. Ha habido quienes sostenían que los testimonios que pretendían ser dados por el Espíritu de Dios eran simplemente la expresión de mi propio juicio, basado en información obtenida en fuentes humanas. Esta declaración es completamente falsa.

No obstante, si en respuesta a alguna pregunta, declaración o pedido de las iglesias o personas, se escribe un testimonio presentando la luz que Dios ha dado concerniente a ellas, el hecho de que haya surgido de esta manera no le resta en forma alguna validez ni importancia. Transcribo del Testimonio 31 algunos párrafos que tratan directamente este punto:

“¿Qué sucedía con el apóstol Pablo? Las noticias que recibió de la casa de Cloe acerca de la condición de la iglesia de Corinto fueron las que le indujeron a escribir su primera epístola a aquella iglesia. Le habían llegado cartas particulares que le presentaban los hechos tales como existían, y en respuesta expuso él los principios generales que, si se seguían, corregirían los males existentes. Con gran ternura y sabiduría, exhortó a todos a hablar las mismas cosas a fin de que no hubiese divisiones entre ellos.

“Pablo era un apóstol inspirado; sin embargo el Señor no

«Back «Prev. Pub. «Ch «Pg   Pg» Ch» Next Pub.» Forward»