Ellen G. White Writings

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Joyas de los Testimonios 2, Page 355

La iglesia remanente no es Babilonia*Testimonies to Ministers and Gospel Workers, 36-62 (1893).

Durante años he dado mi testimonio en el sentido de que cuando se levantan personas que aseveran tener gran luz, y sin embargo, abogan por la demolición de lo que el Señor ha estado edificando por medio de sus agentes humanos, están muy engañados y no trabajan en cooperación con Cristo. Los que aseveran que las iglesias adventistas constituyen Babilonia, o parte alguna de Babilonia, deberían permanecer en casa. Deténganse y consideren cuál es el mensaje que debe ser proclamado en este tiempo. En lugar de trabajar con los agentes divinos para preparar un pueblo que pueda subsistir en el día del Señor, se han colocado al lado de aquel que es el acusador de los hermanos, quien los acusa día y noche delante de Dios. ...

Aunque existen males en la iglesia, y los habrá hasta el fin del mundo, la iglesia ha de ser en estos postreros días luz para un mundo que está contaminado y desmoralizado por el pecado. La iglesia, debilitada y deficiente, que necesita ser reprendida, amonestada y aconsejada, es el único objeto de esta tierra al cual Cristo conceda su consideración suprema. El mundo es un taller en el cual, por la cooperación de los agentes humanos y divinos, Jesús está haciendo experimentos por su gracia y misericordia divina en los corazones humanos.

Los ángeles se asombran al contemplar la transformación del carácter realizada en aquellos que se entregan a Dios, y expresan su gozo en cantos de arrobada alabanza a Dios y al Cordero. Ven a aquellos que son por naturaleza hijos de la ira, convertirse y llegar a ser colaboradores con Cristo para traer almas a Dios. Ven a aquellos que estaban en tinieblas

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