Ellen G. White Writings

<< Back Forward >>

«Back «Prev. Pub. «Ch «Pg   Pg» Ch» Next Pub.» Forward»

Joyas de los Testimonios 2, Page 401

Las mujeres como obreras evangélicas*Testimonios para la Iglesia 6:114-118 (1900).

La obra que se ha iniciado en lo relativo a ayudar a nuestras hermanas a sentir su responsabilidad individual delante de Dios, es una obra buena y necesaria Ha sido descuidada durante largo tiempo. El Señor quiere que siempre insistamos en el valor del alma humana, ante aquellos que no lo comprenden. Cuando esta obra se hace en forma clara, sencilla y definida, podemos esperar que en vez de descuidar los deberes familiares, se los cumplirá con más inteligencia.

Si podemos organizar grupos regulares que reciban instrucciones inteligentes acerca de la parte que sus miembros deben desempeñar como siervos del Maestro, nuestras iglesias tendrán la vitalidad que necesitan desde hace mucho. La excelencia del alma por cuya salvación murió Cristo será apreciada. Nuestras hermanas llevan generalmente una carga pesada con sus crecientes familias y sus pruebas que nadie aprecia. Durante mucho tiempo he anhelado que hubiese mujeres que pudiesen prepararse para ayudar a nuestras hermanas a salir de su desaliento y sentir que podían hacer una obra para el Señor. Esto hará penetrar en su propia vida rayos de sol que se reflejarán en la vida de otras personas. Dios bendecirá a todos los que participen en esta gran obra.

Muchas hermanas jóvenes, como también otras de más edad, parecen rehuir la conversación religiosa. No aprecian sus oportunidades. Cierran las ventanas del alma que debieran abrirse hacia el cielo, y abren ampliamente las que miran hacia la tierra. Pero cuando vean la excelencia del alma humana, cerrarán las ventanas que dan a la tierra, que dependen de las diversiones mundanales y las relaciones insensatas y

«Back «Prev. Pub. «Ch «Pg   Pg» Ch» Next Pub.» Forward»