Ellen G. White Writings

<< Back Forward >>

«Back «Prev. Pub. «Ch «Pg   Pg» Ch» Next Pub.» Forward»

Joyas de los Testimonios 2, Page 425

Carácter y obra de los maestros*Testimonios para la Iglesia 6:152-156 (1900).

La obra hecha en nuestras escuelas no ha de asemejarse a la que se hace en los colegios y seminarios del mundo. En la grandiosa tarea de la educación, la enseñanza de las ciencias no ha de ser de carácter inferior, pero se ha de considerar de primera importancia aquel conocimiento que habilite a un pueblo para estar firme en el gran día de la preparación de Dios. Nuestras escuelas deben asemejarse más a las escuelas de los profetas. Deben ser escuelas preparatorias donde los alumnos sean puestos bajo la disciplina de Cristo para aprender del Gran Maestro. Deben ser escuelas familiares donde cada estudiante reciba ayuda especial de parte de sus maestros como los miembros de la familia debieran recibirla en el hogar. Se han de fomentar la ternura, la simpatía, la unidad y el amor. Debe haber maestros abnegados, consagrados y fieles, que constreñidos por el amor de Dios y llenos de ternura, cuiden de la salud y felicidad de los alumnos, y procuren hacerlos progresar en toda rama importante del saber.

Deben elegirse maestros entendidos para nuestras escuelas, maestros que se sientan responsables ante Dios por grabar en las inteligencias la necesidad de conocer a Cristo como Salvador personal. Desde el grado más alto al más bajo, deben demostrar especial cuidado por la salvación de los alumnos y mediante su esfuerzo personal procurarán guiar sus pies por senderos rectos. Deben mirar con compasión a aquellos que han sido mal enseñados en la infancia y tratar de remediar defectos que, si se conservan, perjudicarán grandemente el carácter. No puede hacer esta obra quien no haya aprendido primero en la escuela de Cristo la debida manera de enseñar.

Todos los que enseñan en nuestras escuelas deben tener

«Back «Prev. Pub. «Ch «Pg   Pg» Ch» Next Pub.» Forward»