Ellen G. White Writings

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Joyas de los Testimonios 2, Page 442

La reforma industrial*Testimonios para la Iglesia 6:176-180 (1900).

Por el hecho de que surjan dificultades no tenemos que abandonar las industrias emprendidas como ramas de la educación. Mientras asisten a la escuela, los jóvenes deben tener la oportunidad de aprender a manejar herramientas. Bajo la dirección de obreros de experiencia, carpinteros aptos para enseñar, pacientes y bondadosos, los mismos alumnos deben levantar construcciones en los terrenos de la escuela y hacer las mejoras necesarias, aprendiendo así, mediante lecciones prácticas, a edificar económicamente. Se debe adiestrar también a los alumnos en los detalles de los diversos trabajos relacionados con la imprenta, tales como la composición, la impresión y la encuadernación, y también la confección de tiendas y otras ramas útiles de trabajo. Se deben plantar frutales pequeños y cultivarse flores y verduras, haciendo salir a las jóvenes alumnas al aire libre para hacer este trabajo. Así, mientras ejerciten el cerebro, los huesos y los músculos, estarán adquiriendo también un conocimiento de la vida práctica.

La cultura en todas estas cosas hará a nuestros jóvenes útiles para llevar la verdad a campos extranjeros. Entonces no tendrán que depender de las personas entre quienes vivan para cocinar, coser y edificar, ni será necesario gastar dinero en trasladar hombres a miles de kilómetros para proyectar la construcción de escuelas, capillas y viviendas. Los misioneros ejercerán mayor influencia entre la gente si pueden enseñar a los inexpertos a trabajar de acuerdo con los mejores métodos y obtener los mejores resultados. Podrán demostrar así que los misioneros pueden llegar a ser educadores industriales; y esta clase de instrucción será apreciada especialmente donde los recursos son limitados. Se requerirán menos fondos para

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