Ellen G. White Writings

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Joyas de los Testimonios 2, Page 499

La necesidad de la iglesia*Testimonios para la Iglesia 6:261-268 (1900).

Aunque el mundo necesita simpatía, aunque necesita las oraciones y la ayuda de Dios, aunque necesita ver a Cristo en la vida de los que le siguen, los hijos de Dios necesitan igualmente oportunidades que atraigan sus simpatías, den eficiencia a sus oraciones y desarrollen en ellos un carácter semejante al modelo divino.

Para proveer estas oportunidades, Dios colocó entre nosotros a los pobres, los infortunados, los enfermos y los dolientes. Son el legado de Cristo a su iglesia, y han de ser cuidados como él los cuidaría. De esta manera, Dios elimina la escoria y purifica el oro, dándonos la cultura del corazón y el carácter que necesitamos.

El Señor podría llevar a cabo su obra sin nuestra cooperación. No depende de nosotros por nuestro dinero, nuestro tiempo, nuestro trabajo. Pero la iglesia es muy preciosa a su vista. Es el estuche que contiene sus joyas, el aprisco que encierra su rebaño, y él anhela verla sin mancha, tacha ni cosa semejante. El siente por ella anhelos de amor indecible. Esta es la razón por la cual nos ha dado oportunidades de trabajar para él, y acepta nuestras labores como prueba de nuestro amor y lealtad.

Al poner entre nosotros los pobres y los dolientes, el Señor nos prueba para revelarnos lo que hay en nuestro corazón. No podemos apartarnos impunemente de los principios, no podemos violar la justicia, no podemos descuidar la misericordia. Cuando vemos a un hermano que cae, no debemos pasar al otro lado, sino hacer esfuerzos decididos e inmediatos para cumplir la Palabra de Dios y ayudarle. No podemos obrar en forma contraria a las instrucciones especiales de Dios sin

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