Ellen G. White Writings

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Testimonios para la Iglesia, Tomo 4, Page 431

y santo de lo que este mundo puede dar. Lo creó a su imagen con fines tan nobles y elevados como atraer la atención de los ángeles.

Los jóvenes de hoy en día, por lo general, no tienen pensamientos profundos ni actúan de manera sensata. Si se dieran cuenta de los peligros que acechan a cada paso, se moverían cautelosamente y escaparían a muchas de las trampas que Satanás ha puesto ante sus pies. Hermano, tenga cuidado de no aparentar lo que no es. Una imitación dorada pronto se distinguirá del metal puro. Ponga el máximo cuidado en examinarse a usted mismo y a la posición que cada miembro de su familia ocupa. Trace la historia de cada uno de ellos y medite en el resultado del comportamiento seguido. Considere por qué algunas personas gozan de la estimación de los que realmente son buenos y otras se ven menospreciadas y evitadas. Contemple esas cosas a la luz de la eternidad y allí donde descubra que otros han fracasado, evite con sumo cuidado el comportamiento que ellos siguieron. Será bueno que recuerde qué tendencias de carácter transmiten los padres a los hijo. Medite profundamente sobre estas cosas y, con temor de Dios, revístase de la armadura pronto a enfrentarse a una vida de conflictos con las tendencias hereditarias e imite únicamente al Modelo divino. Deberá trabajar con perseverancia, constancia y celo si desea tener éxito. La batalla más dura será la conquista de usted mismo. La oposición determinada a sus propios designios y sus malos hábitos le garantizará preciosas victorias eternas. Pero mientras acaricie sus rasgos de carácter duros, mientras desee dirigir en lugar de estar dispuesto a seguir, no tendrá éxito alguno. Sus sentimientos se encienden con rapidez y, a menos que se lo sujete, no controla el temperamento. Los jóvenes deberán soportar importantes deberes y asumir responsabilidades. ¿Se prepara para desempeñar su parte en el temor de Dios?

El hermano F no es adecuado para su trabajo. Apenas sabe nada. Tiene un carácter defectuoso. Desde la infancia no recibió una educación que lo capacitara para aceptar responsabilidades, trabajar o soportar cargas. No se ha apercibido del trabajo que es preciso hacer por él mismo y, por lo tanto, no está preparado para apreciar la labor que es preciso hacer por los demás. Es autosuficiente. Cree saber más de lo que realmente sabe. Cuando el

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