Ellen G. White Writings

<< Back Forward >>

«Back «Prev. Pub. «Ch «Pg   Pg» Ch» Next Pub.» Forward»

Testimonios para la Iglesia, Tomo 4, Page 587

su ley, la cual había quedado vacía; y repeler las artimañas de Satanás reveladas en cada una de las formas del error destructivo.

Desde el principio, Satanás se ha opuesto claramente a esta obra. Se ha propuesto usar todo su poder para silenciar y barrer de la tierra a aquellos que trabajan por el avance de la luz y la verdad. En cierta medida, siempre ha conseguido el éxito. La calumnia y la oposición más feroz hna sido las herramientas empleadas para aplastar la preciosa verdad y desalentar a sus abogados. El gran adversario ha empleado sus engaños infernales de distintas maneras; cada esfuerzo ha arrastrado a su lado a uno o más de los que profesan ser seguidores de Cristo. Los que tengan un corazón carnal, que esté más en armonía con el archiengañador que con Cristo, al cabo de un tiempo habrán desarrollado su verdadero carácter y se habrán unido con sus semejantes.

Satanás tiene bajo su control a algunos que pasan como amigos de la verdad y por medio de ellos trabaja para oponerse a su avance. Los emplea para sembrar cizaña entre el pueblo de Dios. Así, cuando menos se esperaba el peligro entre nosotros, se dieron grandes males. Pero mientras Satanás trabajaba con todo engaño e injusticia en los que se pierden, los resueltos abogados de la verdad han cortado el paso a la marea de oposición y han mantenido la palabra incorruptible en medio del diluvio de herejías. Aunque a veces la iglesia se ha debilitado por causa de variados tipos de desaliento y los elementos rebeldes que ha tenido que enfrentar, la verdad ha brillado siempre de manera más visible que en cualquier conflicto. Las energías del pueblo de Dios no se han agotado. El poder de su gracia ha despertado, reavivado y ennoblecido a los que se han mantenido firmes y fieles.

Una y otra vez, el antiguo Israel era víctima de las aflicciones causadas por murmuradores rebeldes. No siempre eran personas de poca influencia. En muchos casos, algunos hombres de prestigio, gobernadores de Israel, se volvieron contra la dirección providencial de Dios e, impetuosamente, se pusieron manos a la obra para derribar lo que una vez hubieron construído con tanto celo. Nuestra experiencia nos ha hecho ver esto mismo muchas veces. Es un peligro para cualquier iglesia que se apoye en algún ministro favorito y confíe en un brazo de carne

«Back «Prev. Pub. «Ch «Pg   Pg» Ch» Next Pub.» Forward»