Ellen G. White Writings

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El Deseado de Todas las Gentes, Page 84

Capítulo 11—El bautismo

Este capítulo está basado en Mateo 3:13-17; Marcos 1:9-11; Lucas 3:21, 22.

LAS noticias referentes al profeta del desierto y su maravillosa predicación, cundieron por toda Galilea. El mensaje alcanzó a los campesinos de las aldeas montañesas más remotas, y a los pescadores que vivían a orillas del mar; y en sus corazones sencillos y fervientes halló la más sincera respuesta. En Nazaret repercutió en la carpintería que había sido de José, y uno reconoció el llamamiento. Había llegado su tiempo. Dejando su trabajo diario, se despidió de su madre, y siguió en las huellas de sus compatriotas que acudían al Jordán.

Jesús y Juan el Bautista eran primos, estrechamente relacionados por las circunstancias de su nacimiento; sin embargo no habían tenido relación directa. La vida de Jesús había transcurrido en Nazaret de Galilea; la de Juan en el desierto de Judea. En un ambiente muy diferente, habían vivido recluídos, sin comunicarse el uno con el otro. La Providencia lo había ordenado así. No debía haber ocasión alguna de acusarlos de haber conspirado juntos para sostener mutuamente sus pretensiones.

Juan conocía los acontecimientos que habían señalado el nacimiento de Jesús. Había oído hablar de la visita a Jerusalén en su infancia, y de lo que había sucedido en la escuela de los rabinos. Conocía la vida sin pecado de Jesús; y creía que era el Mesías, aunque sin tener seguridad positiva de ello. El hecho de que Jesús había quedado durante tantos años en la obscuridad, sin dar ninguna evidencia especial de su misión, daba ocasión a dudar de que fuese el Ser prometido. Sin embargo, el Bautista esperaba con fe, sabiendo que al tiempo señalado por Dios todo quedaría aclarado. Se le había revelado que el Mesías vendría a pedirle el bautismo, y entonces se daría una señal de su carácter divino. Así podría presentarlo al pueblo.

Cuando Jesús vino para ser bautizado, Juan reconoció en él una pureza de carácter que nunca había percibido en nadie.

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