Ellen G. White Writings

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La Educación, Page 38

fortalecía. La acción en concierto servía para enseñar el orden y la unidad, y el pueblo se ponía en más íntima comunión con Dios y con sus semejantes.

En cuanto al trato de Dios con Israel, durante los cuarenta años de su peregrinación por el desierto, Moisés declaró:

“Como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga [...] para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos”12Deuteronomio 8:5, 2..

“Lo halló en tierra de desierto, en yermo de horrible soledad; lo rodeó, lo instruyó, lo guardó como a la niña de su ojo. Como el águila que excita su nidada, revoloteando sobre sus pollos, así extendió sus alas, lo tomó, y lo llevó sobre sus plumas. Jehová solo lo guió, y con él no hubo dios extraño”13Deuteronomio 32:10-12..

“Porque se acordó de su santa palabra dada a Abraham su siervo. Sacó a su pueblo con gozo; con júbilo a sus escogidos. Les dio las tierras de las naciones y las labores de los pueblos heredaron, para que guardaran sus estatutos y cumplieran sus leyes. ¡Aleluya!”14Salmos 105:42-45.

Dios rodeó a Israel de toda clase de facilidades y privilegios que hicieran de él un honor para su nombre y una bendición para las naciones vecinas. Le prometió que, si andaba en el camino de la obediencia, lo exaltaría “sobre todas las naciones que hizo, para loor y fama y gloria”. “Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán”. Las naciones que oyeran esa declaración habrían de decir: “Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta”15Deuteronomio 26:19; 28:10; 4:6..

En las leyes encomendadas a Israel fueron dadas instrucciones explícitas en cuanto a la educación. Dios se había revelado a Moisés, en el Sinaí, como “misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad”16Éxodo 34:6.. Estos principios, incluidos en su ley, debían ser enseñados a los niños, por los padres y las madres de Israel. Moisés les declaró por indicación de Dios: “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablaras de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes”17Deuteronomio 6:6, 7..

Estas cosas no debían ser enseñadas como una teoría seca. Los que enseñan la verdad deben practicar sus principios. Únicamente al reflejar el carácter de Dios en la justicia, la nobleza y la abnegación de sus propias vidas, pueden impresionar a otros.

La verdadera educación no consiste en inculcar por la fuerza la instrucción en una mente que no está lista para recibirla. Hay que

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