Ellen G. White Writings

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El Evangelismo, Page 510

oportunidades, abre líneas de influencia y canales de trabajo. Si su pueblo está atento para captar las indicaciones de su providencia y si está listo para cooperar con él, verá realizarse una gran obra.—Testimonies for the Church 6:24 (1900).

Una crisis nacional produce un despertar religioso—Hoy los hombres y las naciones son probados por la plomada que está en la mano de Aquel que no comete error...

Hoy las señales de los tiempos declaran que estamos en el umbral de acontecimientos grandes y solemnes. En nuestro mundo, todo está en agitación. Ante nuestros ojos se cumple la profecía por la cual el Salvador anunció los acontecimientos que habrían de preceder su venida: “Y oiréis guerras, y rumores de guerras... Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestilencias, y hambre, y terremotos por los lugares”. Mateo 24:6, 7.

El momento actual es de interés abrumador para todos los que viven. Los gobernantes y los estadistas, los hombres que ocupan puestos de confianza y autoridad, los hombres y mujeres pensadores de todas las clases, tienen la atención fija en los acontecimientos que se producen en derredor nuestro. Observan las relaciones que existen entre las naciones. Observan la intensidad que se apodera de todo elemento terrenal, y reconocen que algo grande y decisivo está por acontecer, que el mundo se encuentra en vísperas de una crisis estupenda.—La Historia de Profetas y Reyes, 393, 394 (1916).

Nuestro deber en el momento de tregua—Los ángeles están hoy sosteniendo los vientos de la lucha, hasta que el mundo sea advertido de su inminente destrucción; pero se está preparando una tormenta, lista para desencadenarse sobre la tierra, y cuando Dios ordene a sus ángeles que suelten los vientos, habrá una escena tal de lucha que ninguna pluma la puede describir...

El Señor nos ha concedido misericordiosamente un momento de tregua. Todo poder que nos ha sido prestado por el cielo ha de ser empleado en hacer la obra que el Señor nos asignó en favor de los que perecen en la ignorancia...

El pueblo de Dios debe interceder poderosamente ante él por ayuda ahora. Los hijos de Dios deben consagrar la totalidad de sus energías al esfuerzo de proclamar la verdad durante la tregua que ha sido concedida...

Todos los días nos hemos estado asociando con los hombres y mujeres sujetos al juicio. Cada día puede haber sido la línea divisoria para un alma. Cada día alguien puede haber hecho la decisión que determinará su destino futuro.—The Review and Herald, 23 de noviembre de 1905.

Significado del conflicto—No entendemos como debiéramos el gran conflicto que está teniendo lugar entre los agentes

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