Ellen G. White Writings

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El Hogar Cristiano, Page 153

Capítulo 26—El legado de los padres a los hijos

La ley de la herencia—La condición física y mental de los padres se perpetúa en su posteridad. Este es un asunto que no se considera debidamente. Cuando quiera que los hábitos de los padres contraríen las leyes físicas, el daño que se infligen a sí mismos se repetirá en las generaciones futuras....

Mediante la cultura física, mental y moral todos pueden llegar a ser colaboradores de Cristo. Muchísimo depende de los padres. A ellos les toca decidir si traerán al mundo hijos que serán una bendición o una maldición.1Manuscrito 3, 1897.

Cuanto más nobles sean los propósitos que animen a los padres, cuanto más elevadas sus dotes intelectuales y morales, cuanto más desarrolladas sus facultades físicas, mejor será el equipo que para la vida den a sus hijos. Cultivando en sí mismos las mejores prendas, los padres influyen en la formación de la sociedad de mañana y en el ennoblecimiento de las futuras generaciones.2El Ministerio de Curación, 287.

Muchos padres son lamentablemente ignorantes—Los que han sido encargados de la propiedad de Dios, constituida por las almas y los cuerpos de los niños formados a su imagen, deben erigir barreras contra la sensualidad de esta época, que está arruinando la salud física y moral de millares. Si se pudiera remontar a la verdadera causa de muchos crímenes cometidos en esta época, se vería que de ellos es responsable la ignorancia de padres y madres indiferentes al respecto. A

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