Ellen G. White Writings

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El Hogar Cristiano, Page 160

Capítulo 28—La primera escuela del niño

El plan divino original para la educación—El sistema de educación establecido en el Edén tenía por centro la familia. Adán era “hijo de Dios,” y de su Padre recibieron instrucción los hijos del Altísimo. Su escuela era, en el más exacto sentido de la palabra, una escuela de familia.

En el plan divino de la educación, adaptado a la condición del hombre después de la caída, Cristo figura como representante del Padre, como eslabón de unión entre Dios y el hombre; él es el gran maestro de la humanidad, y dispuso que los hombres y mujeres fuesen representantes suyos. La familia era la escuela, y los padres eran los maestros.

La educación que tenía por centro la familia fué la que prevaleció en los días de los patriarcas. Dios proveyó, para las escuelas así establecidas, las condiciones más favorables para el desarrollo del carácter. Las personas que estaban bajo su dirección, seguían el plan de vida que Dios había indicado al principio. Los que se separaron de Dios, se edificaron ciudades, y, congregados en ellas, se gloriaban del esplendor, el lujo y el vicio que hacen de las ciudades de hoy el orgullo del mundo y su maldición. Pero los hombres que se aferraban a los principios de vida de Dios, moraban en los campos y cerros. Cultivaban la tierra, cuidaban rebaños y vacadas, y en su vida libre e independiente, llena de oportunidades para trabajar, estudiar y meditar, aprendían de Dios y enseñaban a sus hijos sus obras y caminos. Tal era el método educativo que Dios deseaba establecer en Israel.1La Educación, 31.

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