Ellen G. White Writings

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El Hogar Cristiano, Page 17

Capítulo 2—Los fundamentos del hogar

El lugar más atractivo del mundo—Aunque incumben a los padres responsabilidades pesadas con respecto a velar cuidadosamente por la felicidad y los intereses futuros de sus hijos, también les incumbe el deber de hacer el hogar tan atractivo como sea posible. Esto tiene consecuencias mucho mayores que la adquisición de bienes y de dinero. El hogar no debe carecer de alegría. El sentimiento familiar debe conservarse vivo en el corazón de los hijos, para que puedan recordar el hogar de su infancia como lugar de paz y felicidad muy próximo al cielo. En tal caso, cuando lleguen a la madurez procurarán a su vez ser un consuelo y una bendición para sus padres.1The Review and Herald, 2 de febrero de 1886.

El hogar debe ser para los niños el sitio más agradable del mundo, y la presencia de la madre en él debe ser su mayor atractivo. Los niños son por naturaleza sensibles y amantes. Es fácil contentarlos o hacerlos infelices. Por medio de suave disciplina, palabras y actos cariñosos, las madres pueden conquistar el corazón de sus hijos.2El Ministerio de Curación, 301.

Limpieza, aseo, orden—La limpieza, el aseo y el orden son indispensables para la administración apropiada de la familia. Pero cuando la madre considera esas virtudes como deberes de la máxima importancia en su vida y para consagrarse a ellos descuida el desarrollo físico, mental y moral de sus hijos, comete un triste error.3The Signs of the Times, 5 de agosto de 1875.

Debe enseñarse a los creyentes que a pesar de ser pobres no necesitan ser desaseados en su persona o en su hogar.

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