Ellen G. White Writings

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El Hogar Cristiano, Page 219

Capítulo 40—Falsos conceptos acerca de la obra materna

Tiende a restar importancia a su obra—Con frecuencia le parece a la madre que su trabajo es un servicio sin importancia, una obra que rara vez se aprecia; y que los demás saben muy poco de sus muchas cuitas y ocupaciones. Si bien sus días están ocupados con una larga lista de pequeños deberes, todos los cuales exigen esfuerzos pacientes, dominio propio, tacto, sabiduría y amor abnegado, ella no puede jactarse de haber realizado algo grande. Tan sólo ha logrado que las cosas del hogar marchen suavemente. A menudo cansada y perpleja, ha procurado hablar bondadosamente a los niños, mantenerlos ocupados y felices, guiando sus piecitos en la buena senda. Y le parece que no logró nada. Pero no es así. Los ángeles celestiales observan a la madre agobiada, y toman nota de la carga que lleva día tras día. Tal vez su nombre no haya sido oído en el mundo, pero está escrito en el libro de la vida del Cordero.1Consejos para los Maestros Padres y Alumnos, 111.

La esposa y madre fiel ... cumplirá sus deberes con dignidad y buen ánimo; no considerará que sea degradante hacer con sus propias manos cuanto sea necesario hacer en una casa bien ordenada.2The Signs of the Times, 9 de septiembre de 1886.

No es inferior al servicio misionero—¡Cuán importante es esta obra! Y sin embargo oímos a algunas madres suspirar por la obra misionera. Si tan sólo pudiesen ir a algún país extranjero, considerarían que eso sería hacer algo que vale

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