Ellen G. White Writings

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El Hogar Cristiano, Page 281

Capítulo 53—Un frente unido

Deben compartirse las responsabilidades—Unidos y con oración, el padre y la madre deben llevar la grave responsabilidad de guiar correctamente a sus hijos.1Consejos para los Maestros Padres y Alumnos, 98.

Los padres han de actuar juntos como una unidad. No debe haber división. Pero muchos padres se contrarían, y los hijos quedan perjudicados por la mala administración. ... Sucede a veces que uno de los padres es demasiado indulgente y el otro demasiado severo. Esta diferencia milita contra la posibilidad de obtener buenos resultados en la formación del carácter de los hijos. No ha de ejercerse fuerza bruta en la ejecución de reformas, pero tampoco debe manifestarse una debilidad indulgente. La madre no debe procurar ocultar al padre los defectos de los hijos, ni debe inducirlos a ellos a hacer lo que el padre les prohibió. Ella no debe implantar en la mente de sus hijos una sola semilla de duda acerca de la sabiduría manifestada por el padre en su administración, ni debe contrarrestar por su propia conducta la obra del padre.2The Review and Herald, 30 de marzo de 1897.

Si ambos padres están en desacuerdo, y uno de ellos procura contrarrestar la influencia del otro, la familia se desmoralizará, y ni el padre ni la madre serán objeto del respeto y la confianza que son esenciales para una familia bien gobernada. ... Los niños disciernen prestamente cualquier cosa que inspire desprecio por los reglamentos de una casa, especialmente los que restriñen sus acciones.3The Review and Herald, 13 de marzo de 1894.

El padre y la madre deben estar unidos en la disciplina de sus hijos; cada uno debe llevar su parte de la

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