Ellen G. White Writings

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El Hogar Cristiano, Page 316

Capítulo 57—La actitud hacia un cónyuge incrédulo*Nota: Este capítulo se compone mayormente de comunicaciones dirigidas a creyentes angustiados que solicitaban consejos.—Los compiladores.

¿Debe una esposa cristiana dejar a un esposo incrédulo?—Me han llegado cartas en las cuales ciertas madres me cuentan las pruebas que soportan en su hogar y me piden consejo. Uno de estos casos servirá para ilustrar muchos otros. El esposo y padre no es creyente, y en todo lo posible dificulta para la madre la educación de sus hijos. Es un hombre profano y grosero, que le habla en palabras insultantes y enseña a los hijos a despreciar la autoridad de ella. Cuando la madre procura orar con ellos, él entra, hace todo el ruido que pueda, estalla en maldiciones contra Dios y acumula viles epítetos contra la Biblia. La hermana está tan desalentada que la vida le resulta una carga. ¿Qué bien puede hacer? ¿En qué beneficia a sus hijos la permanencia de ella en el hogar? Ha experimentado un ardiente deseo de realizar alguna obra en la viña del Señor y se le ha ocurrido que lo mejor podría ser que dejase a su familia, más bien que quedar con ella mientras el esposo y padre enseña constantemente a los hijos a que la desprecien y desobedezcan.

En casos tales, mi consejo sería: Madres, cualesquiera que sean las pruebas que seáis llamadas a soportar por la pobreza, las heridas del alma, la intolerancia del esposo y padre, no abandonéis a vuestros hijos; no los entreguéis a la influencia

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