Ellen G. White Writings

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El Hogar Cristiano, Page 394

Capítulo 71—El don del habla

La voz es un talento—La voz es un talento que nos ha sido confiado y debe usarse para ayudar, alentar y fortalecer a nuestros semejantes. Si los padres aman a Dios y se mantienen en el camino del Señor para obrar con justicia y juicio, su lenguaje no tendrá sabor de sentimentalismo enfermizo. Será de índole sana, pura y edificante. Estén ellos en el hogar o fuera de él, sus palabras serán bien escogidas. No se rebajarán a la vulgaridad.1Manuscrito 36, 1899.

Cada palabra ejerce influencia—Toda palabra pronunciada por los padres ejerce su influencia sobre los hijos, para bien o para mal. Si los padres hablan coléricamente, si manifiestan el mismo espíritu que los hijos de este mundo, Dios los tiene por tales, no como hijos suyos.2Manuscrito 100, 1902.

Una palabra en sazón puede ser como una buena semilla en las mentes juveniles y contribuir a que unos piecitos sean conducidos por la senda recta, mientras que una palabra incorrecta puede llevar esos pies por una senda de ruina.3The Review and Herald, 24 de junio de 1890.

Los ángeles oyen las palabras que se pronuncian en el hogar. Por lo tanto, no regañéis; antes sea la influencia de vuestras palabras de tal índole que ascenderá al cielo como fragante incienso.4Carta 10, 1912.

Los padres deben mantener la atmósfera del hogar pura y fragante con palabras bondadosas, tierna simpatía y amor; pero al mismo tiempo deben ser firmes e inflexibles en cuanto a los buenos principios. Puede ser que si sois firmes con vuestros hijos ellos piensen que no los amáis. Podéis esperar

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