Ellen G. White Writings

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El Hogar Cristiano, Page 99

Capítulo 17—Obligaciones mutuas

Cada uno tiene responsabilidades—Las dos personas que unen su interés en la vida tendrán distintas características y responsabilidades individuales. Cada uno tendrá su trabajo, pero no se ha de valorar a las mujeres por el trabajo que puedan hacer como se estiman las bestias de carga. La esposa ha de agraciar el círculo familiar como esposa y compañera de un esposo sabio. A cada paso debe ella preguntarse: “¿Es ésta la norma de la verdadera femineidad?” y: “¿Cómo haré para que mi influencia sea como la de Cristo en mi hogar?” El marido debe dejar saber a su esposa que él aprecia su trabajo.1Manuscrito 17, 1891.

La esposa ha de respetar a su marido. El ha de amar y apreciarla a ella: y así como los une el voto matrimonial, su creencia en Cristo debe hacerlos uno en él. ¿Qué podría agradar más a Dios que el ver a los que contraen matrimonio procurar juntos aprender de Jesús y llegar a compenetrarse cada vez más de su Espíritu?2Manuscrito 36, 1899.

Tenéis ahora deberes que cumplir que no existían para vosotros antes de vuestro matrimonio. “Vestíos pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de tolerancia.” Examinad con cuidado las instrucciones siguientes: “Andad en amor, como también Cristo nos amó. ... Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor. Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia. ... Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos,

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