Ellen G. White Writings

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El Ministerio de Curación, Page 259

El comercio de las bebidas alcohólicas

“¡Ay del que edifica su casa y no en justicia, y sus salas y no en juicio! ... Que dice: Edificaré para mí casa espaciosa, y airosas salas; y le abre ventanas, y la cubre de cedro, y la pinta de bermellón. ¿Reinarás porque te cercas de cedro? ... Mas tus ojos y tu corazón no son sino a tu avaricia, y a derramar la sangre inocente, y a opresión, y a hacer agravio.” Jeremías 22:13-17.

La actuación del vendedor de bebidas

Este pasaje describe la obra de los que fabrican y venden bebidas embriagantes. Su negocio viene a ser un robo. Por el dinero que perciben, no devuelven equivalente alguno. Cada moneda que añaden a sus ganancias ha dejado una maldición al que la gastó.

Con mano generosa Dios derrama sus bendiciones sobre los hombres. Si sus dones fueran empleados con prudencia, ¡cuán poca pobreza y miseria conocería el mundo! La iniquidad humana trueca las bendiciones divinas en otras tantas maldiciones. El lucro y la perversión del apetito convierten los cereales y las frutas dadas para nuestro alimento, en venenos que acarrean miseria y ruina.

Cada año se consumen millones y millones de litros de bebidas embriagantes. Millones y millones de pesos se gastan en comprar miseria, pobreza, enfermedad, degradación, pasiones, crimen y muerte. Por amor al lucro el tabernero

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