Ellen G. White Writings

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El Ministerio de Curación, Page 293

El niño

En las instrucciones del ángel a los padres hebreos iban incluídos no sólo los hábitos de la madre, sino la educación del niño. No bastaba que Sansón, el niño que iba a libertar a Israel, tuviera una buena herencia al nacer, sino que a su nacimiento debía seguir una esmerada educación. Desde la niñez había que enseñarle hábitos de estricta templanza. MC 293.1

Semejante instrucción fué dada también al tratarse de Juan el Bautista. Antes del nacimiento del niño el mensaje enviado del cielo al padre fué: MC 293.2

“Y tendrás gozo y alegría, y muchos se gozarán de su nacimiento. Porque será grande delante de Dios, y no beberá vino ni sidra; y será lleno del Espíritu Santo.” Lucas 1:14, 15. MC 293.3

El Salvador declaró que en la memoria que los cielos guardan de los hombres nobles, no había hombre mayor que Juan el Bautista. La obra que le fué encomendada requería no sólo energía física y resistencia, sino las más altas cualidades del espíritu y del alma. Tan importante era la buena educación física como preparación para esta tarea, que el ángel más encumbrado del cielo fué enviado con un mensaje de instrucción para los padres del niño. MC 293.4

Las prescripciones dadas respecto a los niños hebreos nos enseñan que nada de lo que afecte al bienestar físico del niño debe descuidarse. Nada carece de importancia. Toda influencia que afecte a la salud del cuerpo repercute en el espíritu y en el carácter. MC 293.5

No puede darse demasiada importancia a la primera MC 293.6

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