Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 108

no sumergirse en la devoción a sus estudios hasta el punto en que las invenciones humanas suplanten la verdad y expulsen del alma el conocimiento de Dios.

Permitid que en cada momento que se dedique al estudio el alma sea consciente de estas responsabilidades dadas por Dios. No habrá necesidad entonces de recomendar a los estudiantes que sean fieles y justos y que preserven la integridad de su alma. Ellos respirarán una atmósfera celestial y toda transacción será inspirada por el Espíritu Santo, y se revelarán la equidad y la justicia.

Pero si se descuida el cuerpo, si se consumen horas indebidas en el estudio, si se recarga la mente, si las facultades físicas se dejan sin emplear y se debilitan, entonces la maquinaria humana se daña y se dejan de lado los asuntos esenciales para nuestro bienestar futuro y nuestra paz eterna. El conocimiento de los libros se hace importante sobre todas las cosas y se deshonra a Dios...

Muchos se están arruinando física, mental y moralmente por su excesiva dedicación al estudio. Se están defraudando para esta vida y la eternidad al ser intemperantes mientras obtienen una educación. Están perdiendo el deseo de aprender lecciones de humildad y mansedumbre de corazón en la escuela de Cristo. Cada momento está cargado con resultados eternos. La integridad será el resultado seguro de andar por el camino de la justicia.—Special Testimonies on Education, 126, 127.

Consejo a los que tienen capacidad limitada de perseverancia

Se me ha instruido que en vista de la naturaleza difícil de la obra médica misionera, los que deseen emprender esta rama deben ser examinados por médicos competentes primero, para cerciorarse de si tienen o no la fuerza necesaria para soportar los estudios que deben hacer en la escuela

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