Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 131

espera separar sus afectos de su esposa, y fijarlos en otra mujer. Él desea que su mente se absorba en esta mujer, hasta que por medio del afecto impío ella llegue a ser su dios.

El enemigo de las almas ha ganado mucho cuando ha logrado guiar la imaginación de uno de los atalayas escogidos de Jehová para que medite en las posibilidades de asociarse, en el mundo venidero, con alguna mujer a quien él ama, con la seguridad de que allá levantará una familia. No necesitamos inventar tales cuadros placenteros. Todos estos conceptos se originan en la mente del tentador.

Tenemos la clara seguridad de Cristo de que en el mundo venidero, los redimidos “ni se casan, ni se dan en casamiento. Porque no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección”

Se me ha mostrado que las fábulas espirituales están tomando cautivos a muchos. Tienen una mente sensual y, a menos que haya un cambio, esto resultará ser su ruina. A todos los que están dando cabida a estas fantasías insensatas les diría: Deténganse; por amor a Cristo, párense justo donde están. Se encuentran pisando terreno prohibido. Arrepiéntanse, se los ruego, y conviértanse.—Carta 231, 1903.

Un cielo falso

¡Cuán incansablemente ha resguardado Dios a su iglesia! ¿No haremos nuestra parte para que él pueda otorgarnos la gracia que nos habilite para elevarnos hasta la perfección del carácter cristiano? No permitáis ser guiados a pensar que viviréis en el cielo mientras estáis en este mundo caído. Los que piensan así mantienen la mente tensionada en espera de alguna experiencia prodigiosa que de algún modo elevará sus almas a una atmósfera espiritual y

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