Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 138

La salud por medio del servicio a los demás

Las personas que, hasta donde les es posible, se comprometen en la obra de hacer bien a su prójimo por medio de demostraciones prácticas de su interés en ellos, no sólo alivian enfermedades de la vida humana al ayudarles a llevar sus cargas, sino que a la vez contribuyen ampliamente a beneficiar su propia salud del alma y del cuerpo. Hacer el bien es una obra que beneficia tanto al dador como al receptor. Si olvidáis el yo en vuestro interés por los demás, ganáis una victoria sobre vuestras enfermedades. La satisfacción que experimentaréis al hacer el bien os ayudará ampliamente en la recuperación del tono saludable de la imaginación.

El placer de hacer el bien anima la mente y vibra a través de todo el cuerpo. Al par que el rostro de los benevolentes se ilumina de gozo, y sus expresiones denotan la elevación moral de la mente, los egoístas y mezquinos se ven desanimados, abatidos y pesimistas. Sus defectos morales se reflejan en su rostro...

Inválidos, os aconsejo que emprendáis algo. Ejercitad vuestro poder de decisión, y al menos haced algo con este poder. Separad vuestros pensamientos y afectos de vosotros mismos; caminad por fe. Si estáis inclinados a centrar vuestros pensamientos en vosotros mismos, temiendo al ejercicio y medrosos de que si os exponéis al aire perderéis la vida; resistid estos pensamientos y sentimientos. No os rindáis ante vuestra imaginación enfermiza.—Testimonios para la Iglesia 2:473.

Trabajo pesado versus actividad saludable

La labor manual aviva la circulación de la sangre. Mientras más activa sea la circulación, más libre estará la sangre de obstrucciones e impurezas. La sangre nutre al cuerpo. La salud del cuerpo depende de la circulación saludable de la sangre. Si el trabajo se realiza sin verdadero

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