Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 14

Una obra combinada

El enfermo será restaurado por medio de los esfuerzos combinados de lo humano y lo divino. Cristo derrama todo don y todo el poder que prometió a sus discípulos, sobre los que le sirven con fidelidad.—Carta 205, 1899.

El Espíritu Santo renueva el cuerpo

El pecado ocasiona enfermedad física y espiritual, Cristo ha hecho posible para nosotros que nos libremos de esta maldición. El Señor promete renovar el alma por medio de la verdad. El Espíritu Santo habilitará a todo el que esté dispuesto a ser educado para que comunique la verdad con poder. Renovará todo órgano del cuerpo para que los siervos de Dios puedan trabajar aceptable y exitosamente. La vitalidad aumenta bajo la influencia de la acción del Espíritu. Elevémonos entonces, por este poder, a una atmósfera más alta y más santa, para que podamos realizar bien la labor que se nos ha asignado.—The Review and Herald, 14 de enero de 1902.

La mejor medicina

La religión de la Biblia no es perjudicial para la salud del cuerpo ni de la mente. La influencia del Espíritu de Dios es la mejor de todas las medicinas que puede recibir un ser humano enfermo. Todo es salud en el cielo: y el inválido creyente se recuperará con más certeza cuanto más profundamente se dé cuenta de las influencias celestiales.—Testimonies for the Church 3:172.

Lo que intenta el médico, lo logra Cristo

Ninguno sino un médico cristiano puede cumplir con la aprobación de Dios los deberes de su profesión. En una labor tan sagrada, no deben hallar la menor cabida los planes e intereses egoístas. Toda ambición y todo motivo debe estar subordinado al interés de aquella vida que se mide

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