Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 164

el mundo deben permitir que los principios del evangelio regulen sus honorarios. Que la misericordia y el amor de Dios estén escritos en cada peso recibido”.

Cuando nuestros sanatorios sean dirigidos como debieran funcionar, se hará una gran obra médica misionera. Cada uno realizará su labor de tal forma y con tal espíritu que brillarán como una luz en el mundo.

Dios nos llama a efectuar una obra práctica y cristocén-trica. Los pacientes que vienen a nuestros sanatorios deben ver en la práctica los principios expuestos en el capítulo 58 de Isaías. Los que han aceptado la verdad deben practicarla porque es la verdad. En la obra de Dios en nuestras instituciones la verdad debe preservarse en toda su sagrada autoridad.

Deben mantenerse los principios religiosos

Los que ejercen la medicina deben mantener en todo lugar sus principios religiosos claros y sin mancha. La verdad debe destacarse en el ejercicio de su profesión. Deben usar su influencia como medio de purificar el alma por los rayos sanadores del Sol de Justicia. Si llegara el tiempo cuando los médicos no pudieran hacer esto, el Señor no tendría más instituciones médicas establecidas entre los adventistas del séptimo día. Los altos precios son corrientes en el mundo; pero se deben introducir principios correctos en nuestra obra. La norma bíblica se mantendrá. Se debe seguir el camino del Señor, justicia, misericordia y verdad. No deben enviarse cobros exorbitantes por operaciones menores. El cobro será proporcional al trabajo hecho.

La obra que se desempeñe en nuestras instituciones médicas debe ser leal a su nombre: “Obra Médica Misionera”. No queremos que el Señor piense mal de nosotros porque representamos mal la obra de Cristo. Dios no

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