Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 173

prevaleciente.—Carta 38, 1901.

Como siervos de Cristo

Sea cual fuere la labor que realicemos, debemos hacerla para Cristo. Hay muchas clases de trabajos temporales que podemos llevar a cabo para Dios. Un incrédulo haría esta labor mecánicamente, por el sueldo que recibe. Él no conoce el gozo de la cooperación con el Obrero Maestro. No hay espiritualidad en la obra del que sirve al yo. En su vida rigen los motivos comunes, las aspiraciones comunes, las inspiraciones comunes y un deseo de ser considerado inteligente por los demás. Tal individuo puede recibir adulación..., pero no de parte de Dios. Los que están verdaderamente unidos con Cristo no trabajan por el salario que reciben. Los que trabajan en unión con Dios no se esfuerzan por ensalzar el yo.

En el último gran día se tomarán decisiones que sorprenderán a muchos. El juicio humano no tendrá lugar en las decisiones que se hagan entonces. Cristo puede juzgar y juzgará cada caso; pues el Padre le ha confiado juicio. Él estimará el servicio por aquello que es invisible para los hombres. Las cosas más secretas están completamente abiertas ante su ojo que lo ve todo. Cuando el Juez de todos los hombres complete su investigación, muchos de los que la estimación humana haya colocado primeros, serán postreros, y muchos de los que hayan sido colocados en los lugares más bajos por los hombres, serán sacados de entre las filas del pueblo y hechos primeros.—The Review and Herald, 31 de julio de 1900.

Preguntas para examinar la conciencia

Pregunto a los que viven en la vanidad de la complacencia propia, ¿continuaréis actuando como si no descansara sobre vosotros responsabilidad alguna de practicar la abnegación? ¿Con qué propósito vivís? ¿Qué bien estáis

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