Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 183

El ministro y su esposa

El ministro y su esposa que están realmente convertidos y se han dado por completo a la obra del Señor, se hacen cada día más y más inteligentes y eficientes en su labor en beneficio de los demás. Pueden explicar las Escrituras a las almas de tal manera que comunican luz a las mentes entenebrecidas.

Las mujeres pueden aprender a prepararse para alcanzar a otras mujeres. Hay hermanas especialmente preparadas para la obra de dar estudios bíblicos y son muy exitosas en presentar la Palabra de Dios en su sencillez a los demás. Ellas se convierten en una gran bendición al alcanzar a las madres y a sus hijas. Esta labor es sagrada, y las que se comprometen en ella deben recibir aliento.

El médico y su esposa

En la obra médica misionera que se debe hacer, las mujeres deben dar tratamiento a las mujeres. Un hombre y su esposa, que ambos sean médicos, pueden lograr un gran bien al trabajar unidos. La esposa puede visitar a otras mujeres, y cuando estén enfermas y dolientes, puede consultar a su esposo en cuanto al mejor método para ayudarlas. Debemos tener más mujeres médicas de lo que ahora tenemos. Cuando las mujeres enfermas son tratadas y cuidadas por mujeres, se cierra una puerta por la cual Satanás trata de entrar. Se me han presentado muchos casos en los que Satanás ha entrado por esta puerta para arruinar a las familias. No permitamos que él obtenga ninguna ventaja en punto alguno.

Yo quisiera que todos entendieran este asunto. Debe haber en nuestros sanatorios mujeres médicas que puedan estar al lado de sus esposos, que puedan examinar a otras mujeres y proveerles tratamiento. Muchas más mujeres

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