Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 184

sensatas y completamente convertidas deben llegar a ser médicas inteligentes.

Se me instruye que nuestros sanatorios deben tener tanto mujeres como hombres médicos.—Carta 108, 1910.

Tentaciones sutiles

Tentaciones sutiles y peligrosas asaltarán al médico que crea la verdad para estos últimos días. Lo que se condenaría en un trabajador de otra clase se considera admisible para él. De esta forma se encubre una multitud de pecados; actos que están registrados en los libros del cielo como un alejamiento de los principios bíblicos. En lugar de ser descuidado y familiar, él debiera actuar sabiamente y con discreción. Nuestros sanatorios no deben ser focos de crítica debido a una familiaridad descuidada por parte de médicos y enfermeras. El médico debe resistir esta clase de tentación si entiende su peligro y se aferra a su Salvador, viviendo la Palabra de Dios en todo aspecto. Si somos leales a la Palabra de Dios, estamos del lado de Cristo, del lado de los leales y santos ángeles; estamos cubiertos por el escudo de la omnipotencia. ¿De quién, luego, temeremos?—Manuscrito 162, 1897.

Mantenimiento de una alta norma moral

Algunos que poseen influencia y que aparentemente obran a favor del interés del sanatorio, incitan por su propia conducta un menosprecio hacia las reglas y el orden; y la influencia de tales personas propende a animar la insubordinación, especialmente en lo que concierne al noviazgo y el matrimonio. Las partes no están preparadas para cumplir sus deberes; viven una vida irreal, sumergidas en visiones de gozo demasiado altas y románticas, y en su deseo por agradarse mutuamente llegan a ser infieles.

Las ideas en torno al noviazgo tienen su fundamento en

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