Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 197

dador de la vida.

¿Quién ha habilitado al médico con la razón y la inteligencia? Aquel que es la verdad y la vida. El aplica el bálsamo de Galaad. Él es el gran Restaurador. Él es el que ha vencido la muerte en repetidas ocasiones, y quien garantiza la vida eterna: Dios sobre todos. Si el médico ha aprendido en la escuela de Cristo, a la vez que ministra a los cuerpos enfermos, velará por las almas, como quien debe dar cuenta de ellas.

El testigo invisible

Los médicos cristianos necesitan orar: velar en oración. Ante ellos se abre una puerta a muchas tentaciones, y necesitan estar despiertos a un sentido agudo de que hay Uno que vela a su lado, tan ciertamente como Uno velaba en aquella sacrílega fiesta de Belsasar, cuando los hombres honraban a los dioses de plata y oro y bebían en los vasos sagrados del templo de Dios. Cuando los hombres toman el honor para ellos mismos, deshonran a Dios.

Siempre que alguien induce a los seres humanos, por una acción, a olvidarse de Dios o a menospreciar las claras directrices de su Palabra, el Testigo invisible testifica, como en la escritura sobre la pared del palacio, “pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto”.—Manuscrito 17, 1890.

Establecimiento de nuevos sanatorios

Esta mañana estoy escribiendo antes que nadie más se haya levantado. Recibo cartas de personas que me preguntan si tengo alguna luz con relación al establecimiento de nuevos sanatorios.

¿Con qué propósito se fundan nuestros sanatorios? ¿Cómo nos relacionaremos con ellos?

Hace años se me dio luz referente al establecimiento de los sanatorios. No está de acuerdo con el plan del Señor

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