Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 200

decir que debiera existir una estrecha relación con personas que trabajan en forma privada en ramas desinteresadas, aunque sé que en algunos casos el asunto implica gran perplejidad. Mucho depende de cómo se manejan estos sanatorios.—Carta 410, 1907.

Calculad los gastos

Se debe manifestar gran cuidado en el establecimiento de sanatorios; pues esta obra es importante. Los que están a cargo de la obra deben buscar, en consenso con los hermanos de experiencia, los mejores planes para seguir. Deben calcular los gastos de cada paso que van a dar. No deben salir a la obra sin conocer cuánto dinero tienen que invertir.

La primera cuestión que se debe definir es: “¿Debe haber un sanatorio en esta localidad?” Si así fuera, la senda del deber es clara. Pero hay otra pregunta muy importante que responder: “¿Están preparadas las personas a las que se va a confiar la labor de planear y manejar la empresa, para actuar con precaución, sin confianza propia, sino en el temor del Señor? ¿Recibirán consejo de los que han tenido experiencia en esta labor?”

Una prevención del fracaso vale mucho más de lo que se puede estimar. Que los hombres jóvenes a quienes se ha confiado el manejo de ciertas ramas de la obra no estén preocupados e intranquilos, desasosegados y que no aventuren nada. Que aprendan a ser prudentes al observar los fracasos de otros.

Que nadie suponga que es fácil manejar una institución. He visto a muchos emprender esta labor y fracasar. Un hombre está deseoso de ser el líder de cierta empresa. Escoge entonces un sanatorio. Al tratar de dirigirlo con su propia fuerza, llega a ser un completo fracaso. A menos que los hombres que se desempeñan hoy como administradores

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