Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 219

mundo vengan en su sufrimiento a estas instituciones, verán una sencillez que encantará a sus sentidos. Sentirán la presencia invisible de los ángeles celestiales.—Manuscrito 172, 1899.

La sencillez en el mobiliario

De acuerdo con la labor que Dios nos ha dado para realizar en estos últimos días, se deben utilizar cuartos amueblados en forma menos costosa de lo que usted desea. Sus ideas no son moldeadas ni forjadas por un verdadero concepto práctico de lo que significa andar humildemente con Dios. Usted considera la apariencia como el gran canal para elevarse hasta obtener el éxito. Esto es un engaño. Usted trata de dar una apariencia que de ninguna forma es apropiada para la obra que Dios le ha encomendado, una apariencia cuya preservación insumiría una gran suma de dinero. No podemos consentir en tener los cuartos del sanatorio amueblados de acuerdo con la idolatría de la época, aunque ello aumentara el patrocinio. La influencia cristiana es de más valor que esto.

El deseo de ostentación es como un cáncer que siempre está carcomiendo los órganos vitales. La apariencia es un tirano inmisericorde. Usted debe estar en guardia contra su inclinación por la apariencia y la diversión. Es un error suponer que al mantener una apariencia exterior usted obtendrá más pacientes y de esta forma más recursos. Los daños resultantes de tal conducta no le han aparecido todavía, pero lo harán si no se precave...

La manera de Dios es mejor

Dios no mira la apariencia, sino el corazón. Se deben tomar medidas bien asesoradas. Nada debe invertirse en forma extravagante. Queremos construir un sanatorio, no porque deseemos exaltarnos, sino porque deseamos honrar

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