Ellen G. White Writings

<< Back Forward >>

«Back «Prev. Pub. «Ch «Pg   Pg» Ch» Next Pub.» Forward»

El Ministerio Médico, Page 224

mezquinas. Lo que segarán será el desprecio. Que todas nuestras transacciones comerciales se presenten puras y sin mancha delante del mundo y de los de nuestra fe. No permita que su proceder sea de tal carácter que requiera explicaciones para hacerla aparecer de alguna forma en una luz favorable.

Que todos vean que esta institución se dedica a fomentar la felicidad y el bienestar de nuestros prójimos. Es mejor, mucho mejor, someterse a algún inconveniente y pérdida que convertirse en mercenario y crear sentimientos de enojo y dejar en otros la impresión desfavorable de que se ha aprovechado de ellos y se los ha engañado, y que se vayan con un sentimiento hostil hacia la institución. Los principios y la moral de la institución deben gobernar siempre todas las relaciones, hacia los creyentes y hacia los incrédulos, con principios generosos y bien definidos de nobleza y consideración, especialmente hacia los que están sufriendo aflicción.—Carta 26, 1888.

Consideración por un obrero lastimado

Cuando alguno de los vuestros se lastima en su trabajo, como sucedió hace algún tiempo, relacionaos con él como os gustaría que sucediera con vosotros en circunstancias similares. Mostrad simpatía cristiana. Este es el trato que Dios da. Cualquier conducta por debajo de esta regla no es verdadera justicia ni nobleza.

Debió haberse mostrado un cuidado especial en el tratamiento del lastimado, pues era incrédulo. Tenéis razón en agradecer a vuestro Padre celestial de que no perdió la vida.

Si al que se lastima se lo lleva al sanatorio, el cobro por su tratamiento debe ser bajo, si acaso se le cobra algo. Y que se considere también si la justicia no requiere que se le pague su salario durante el tiempo que esté sin trabajar

«Back «Prev. Pub. «Ch «Pg   Pg» Ch» Next Pub.» Forward»