Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 238

Él tomó sobre su naturaleza sin pecado nuestra naturaleza pecaminosa, para saber cómo socorrer a los que son tentados.

El que hace esta labor debe colocar en ella todo el corazón: pues es una obra que requiere todo lo que uno tenga. El que la realiza como una labor sólo por el sueldo, enfrentará un fracaso rotundo...

No es preciso llevar ante el administrador todo lo que necesita corregirse. Cuando usted ve a un obrero en el error, vaya a él y háblele con ternura y cariño, mostrándole un deseo sincero por su bienestar. En nueve de diez casos, sus esfuerzos serán exitosos. Salvará un alma de la muerte, y cubrirá multitud de pecados.—Carta 67, 1902.

En lugar de un padre

Todas nuestras instituciones deben ser agencias misioneras en todo el sentido de la palabra. No debe permitirse ninguna actividad que obstaculice la obra de salvar almas. Se debe realizar obra misionera en toda institución. Desde el administrador hasta el trabajador más humilde, todos deben sentir una responsabilidad por quien no se haya convertido entres sus colaboradores. Deben hacer serios esfuerzos para ganarlos a Cristo. Como resultado de tal esfuerzo, ganarán a muchos para el Salvador y llegarán a ser fieles y veraces en el servicio a Dios. La vida religiosa consecuente, la conversación santa, la integridad insobornable, el ejemplo piadoso: éstos son los medios que Dios utiliza para traer convicción al corazón y a la conciencia de los incrédulos.

Mis hermanos, en su providencia Dios ha colocado a hombres jóvenes que no han aceptado a Cristo como su Salvador en asociación con vosotros en líneas comerciales. Habéis tenido años de experiencia en la verdad y tenéis vuestros propios hijos. Debéis saber cómo tratar con estos

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