Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 247

verdad que se necesita para salvar tanto el alma como el cuerpo. Este es un elemento que da relieve a la obra para este tiempo.

La obra médica misionera es como la mano y el brazo derechos del mensaje del tercer ángel, que se debe proclamar a un mundo caído; y los médicos, administradores y obreros de cualquier rama, al efectuar su parte con fidelidad, cumplen la obra del mensaje. Por su intermedio, el sonido de la verdad irá a toda nación, tribu, lengua y pueblo. Los ángeles celestiales tienen una parte en esta labor. Ellos despiertan el júbilo y la melodía espiritual en el corazón de los que han sido liberados del dolor; y elevan gozo y acción de gracias a Dios de muchos corazones que han recibido la preciosa verdad...

Señalad a un salvador que perdona el pecado

El médico hallará que es para su bien presente y eterno imitar al Señor en su trato con la humanidad doliente. Él puede moldear sin el poder del hombre la mente que Dios ha hecho; pero honra a los hombres al solicitarles que cooperen con él en esta gran labor. Cuando el Espíritu de Dios obra en la mente del afligido, y éste pregunta por la verdad, que el médico trabaje a favor del alma preciosa como Cristo lo haría. Que no le presente ninguna doctrina especial, sino que le señale a Jesús como el Salvador que perdona el pecado. Los ángeles de Dios harán impresiones en la mente humana. Algunos no se dejarán iluminar por la luz que Dios desea que brille en las cámaras de la mente y en el templo del alma; pero muchos responderán a la luz, y de su mente se borrará toda forma de engaño y error.—Carta 205, 1899.

Con ternura y sabiduría

El médico que demuestra ser digno de ocupar el cargo

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