Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 252

tanto y se revela en forma tan violenta, ¡cuán importante es que nuestros sanatorios funcionen de tal manera que cumplan su objetivo en proveer el máximo bienestar! Cuán importante es que todos los obreros de estas instituciones sepan cómo dirigir palabras en sazón a los que están cansados y enfermos de pecado.

Los médicos y enfermeros siempre deben ser amables y alegres, y deponer toda melancolía y tristeza. Que la fe se aferre de la mano de Cristo para su toque curativo.

Mientras nuestras enfermeras ministran pacientemente a los enfermos del cuerpo y del alma, que pidan a Dios que intervenga a favor de los dolientes a fin de que sean guiados a conocer a Cristo y creer que sus oraciones serán respondidas. Que el amor de Cristo se revele en todo lo que se hace.—Carta 17, 1905.

Puntualidad en el cumplimiento de las citas

Ha habido defectos en el manejo del sanatorio. Los pacientes han sentido que no se los trató adecuadamente. Se han hecho citas que no se cumplieron. Incumplimientos como éstos dirán mucho contra la influencia de un médico. Los pacientes que a menudo se desilusionen por eso, no dejarán de sentir amargura de alma y de mente...

Los enfermos pagan por sus tratamientos para recuperar la salud; pero si se los defrauda una y otra vez, la reputación del sanatorio estará en peligro. Este mal debe corregirse; la atención que se promete debe darse a los pacientes o el médico destruye la confianza de ellos en su palabra. Si el director médico no puede cumplir la cita, su médico asociado debe hacerlo por él y explicar al paciente la causa de su ausencia.

A menos que los médicos de nuestros sanatorios sean personas de hábitos cabales; si no atienden sus deberes con puntualidad, su labor se convertirá en un baldón, y los

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