Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 254

ellos ejemplos de piedad y pureza. Su trabajo está diariamente bajo la inspección detallada de Dios, y su registro será examinado con exactitud en el libro mayor del cielo.

Los médicos de nuestra institución de salud tienen responsabilidades diversas y de mucho peso. Su única seguridad está en mantener sus pensamientos e impulsos bajo el control del gran Maestro. Tienen oportunidades doradas para hacer el bien; pueden guiar y moldear las mentes diferentes con las cuales se relacionan. Debieran decidirse enteramente por Dios. Mostrad a los hombres y mujeres conectados con el instituto cuán puros y nobles pueden llegar a ser; manifestadles que tenéis una firme confianza en Dios, y que él es vuestra fuente de fortaleza; decidles que descansáis plenamente en sus promesas. Cumplid vuestro deber con prontitud, al mismo tiempo que reclamáis la ayuda de vuestro Padre celestial para vencer toda debilidad de carácter. Colocad todo lo que sois en vuestro trabajo, con la mano de la fe asida del brazo del poder divino.—Carta 6a, 1890.

El privilegio del ministerio

Se me ha instruido a decir a los obreros de nuestro sanatorio que la verdad debe presentarse en forma sabia, afable y tierna. En el capítulo catorce de Juan hay preciosas lecciones, valiosas en instrucción, que deben ser valoradas por todo hijo de Dios que desee impartir a otros el alivio y la gracia de Dios. Que estas lecciones se graben en la mente; que se repitan una y otra vez.

El Señor nos ha colocado en posesión de nuestras instituciones de salud para que podamos aprender a colocar frente a los enfermos, en forma más atractiva, las verdades de origen celestial. Nunca debemos perder de vista el hecho de que estas instituciones son instrumentos en las manos de Dios para presentar la luz de la verdad a los que

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