Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 267

si no me bendices”, saldrá con la refrescante unción del Espíritu Santo. La atmósfera del cielo lo rodeará. Su influencia será una fuerza positiva a favor de la religión de Cristo...

Me alegro mucho de que podamos venir a Dios con fe y humildad, y rogarle hasta que nuestras almas alcancen una relación de tal intimidad con Jesús que podamos colocar nuestras cargas a sus pies, diciendo: “Yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día”. El Señor es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos. Nuestro corazón frío y carente de fe puede ser reavivado en sensibilidad y vida, hasta que podamos decir con fe: “Lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios”. Busquemos la plenitud de la salvación de Cristo. Sigamos las huellas del Hijo de Dios, pues la promesa es: “El que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”—Manuscrito 63, 1908.

En la ronda de labores cotidianas

Sobre el administrador de un sanatorio recaen responsabilidades importantes. Que sus asociados, quienes están comprometidos en una labor continua y difícil en las diversas artes manuales, escudriñen su propia alma de continuo como con una vela encendida. Se necesita mantener la unidad de acción en la diversidad del trabajo. Los obreros deben vivir esta oración de Cristo: “Yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad”.

Que lean la Palabra del Señor para que tengan la sabiduría que es para salvación. Los tesoros más ricos se hallarán buscando en la Palabra. Algunas mentes se impresionarán de tal modo para buscar estos tesoros ocultos, que

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