Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 268

venderán todo lo que tienen con el fin de comprar el campo y tomar posesión de las joyas inestimables de la verdad. A menudo los más humildes están en posesión del tesoro escondido que pueden impartir a otros.

Las verdades de la Palabra de Dios, aplicadas al corazón y vividas con humildad en la práctica diaria, harán cristianos robustos en el poder de Jehová y felices en su paz. La bondad cristiana y la aplicada consagración deben manifestarse de continuo en la vida. No siempre estamos comprometidos con deberes especiales conectados con el servicio sagrado; pero en la ronda del día los deberes comunes pueden hacerse en su espíritu, y tal labor se recomendará a sí misma ante todo hombre, aun ante el inconverso que no conoce la doctrina. Podemos permitir que nuestra luz brille en buenas obras para que la verdad que albergamos sea, para los incrédulos, espíritu y vida.—Carta 140, 1906.

Imitad los métodos perfectos de Dios

Construid para la eternidad. Las lecciones de Cristo están ante nosotros. Debemos hacer con cuidado, pulcritud y exactitud lo que tiene que hacerse. Necesitamos estudiar la economía en toda rama de la obra. Constructores, reunid los fragmentos. Que nada se pierda. En todo lo que debe hacerse, en plantar y construir, imitad las maneras perfectas de Dios.

Enfermeras y médicos, pensad en Jesús. ¡Cuán cuidadoso fue acerca de los sobrantes del alimento después de alimentar a los cinco mil! Por su cuidado consciente, él quiere enseñarnos orden y economía. La gran obra de la redención pesaba constantemente sobre su alma. Mientras enseñaba y sanaba, todas las energías del cuerpo y del alma eran gravadas al máximo; sin embargo, notaba las cosas más sencillas de la vida humana y de la naturaleza. Sus lecciones más instructivas fueron las que usó para ilustrar el reino de

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