Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 271

llega a los caminos y vallados apartados de la vida.

Los hombres que andan a la luz de Cristo como lo hizo Enoc, siempre ejercerán dominio propio aun bajo la tentación y la provocación. Aunque probados por la perversidad y la obstinación de los demás, no permiten que el impulso los domine. Si andáis en la luz, daréis evidencia de un poder divino combinado con el esfuerzo humano, y otros verán que sois guiados y enseñados por Dios. Sentiréis que el Atalaya divino está a vuestro lado escuchando vuestras palabras.

Debe albergarse la pureza de los pensamientos como indispensable para la obra de influir sobre otros. Debe existir una atmósfera pura y santa que rodee al alma, una atmósfera que tienda a reavivar la vida espiritual de todo el que la inhale.—Carta 6a, 1890.

Elegidos para la obra

Deseo expresarle algunos pensamientos que deben mantenerse ante los obreros del sanatorio. Lo que hará de ellos un poder para el bien es el conocimiento de que el gran Médico Misionero los ha escogido para esta labor, que él es su Instructor principal, y que su deber es reconocerlo siempre como su Maestro.

El Señor nos ha mostrado el mal de depender de la fortaleza de las organizaciones terrenales. Él nos ha enseñado que la comisión del misionero médico se recibe de la autoridad más elevada. Él quiere que comprendamos que es una equivocación considerar como muy esencial la educación dada por médicos que rechazan la autoridad de Cristo, el más grande Médico que alguna vez haya vivido sobre la tierra.—Carta 60, 1910.

La armonía entre los obreros

Es de suprema importancia que haya armonía en

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