Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 272

nuestras instituciones. Es preferible que la obra se debilite, en lugar de emplear a obreros que no estén plenamente dedicados. Son los hombres no consagrados y no convertidos los que han estado estropeando la obra de Dios. El Señor no tiene uso alguno para hombres que no estén completamente consagrados a su servicio.—Carta 202, 1903.

Cualidades de la jefa de enfermeras

Las enfermeras y estudiantes de enfermería deben estar bajo la dirección de una jefa de enfermeras que pueda ser una guía y consejera para ellas. Ella debe ser capaz de ejercer una supervisión prudente. Necesita ser una mujer de buena salud, no centrada en el yo, sino afectiva, generosa y radiante; una mujer que pueda moldear las mentes no por ser autoritaria, sino por su amabilidad y cuidado, y sin embargo que sea firme a los principios. Ella debe olvidar su yo en su interés por los demás. La sencillez de la religión del corazón debe verse en las que cumplan las funciones de jefas de enfermeras.—Manuscrito 162, 1897.

Una mujer de experiencia

La que ocupe el cargo de jefa de enfermeras de una institución debe ser una mujer de experiencia, que sepa lo que hay que hacer en una emergencia. Debe ser una mujer con capacidad ejecutiva, una mujer dispuesta a llevar responsabilidades, y quien diariamente acuda a Dios por sabiduría. Debe ser una mujer que conozca las leyes del decoro, y que las observe.—Carta 30, 1887.

Para exaltar la palabra de Dios

El Señor exige una solemne dedicación a él de todos los sanatorios que se funden. Nuestro objetivo en el establecimiento de estas instituciones es que por su medio pueda proclamarse la verdad para este tiempo. Para que esto se

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